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Los domingos a la playa de Santa Pola

Autobus Elche-Santa Pola (El Gusano). Empresa Miralles, años 70
Autobus Elche-Santa Pola (El Gusano). Empresa Miralles, años 70

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Entrañables aquellos domingos de playa de los años 60 y 70. La familia al completo y muy cargados con los utensilios para pasar el día, íbamos a coger aquellos autocares de la empresa Miralles que nos trasladaban a Santa Pola, algunas veces conducido por Ramón Rufete. También íbamos con el utilitario de papá que se llenaba de personas y cosas.

Siempre el mismo ritual, la nevera de Coca Cola, llena de bebida fresquita: La Casera, Pesi Cola, Mirinda etc. Para la comida la tortilla de patatas, pollo frito con tomate y algo de fruta. A todo esto, había que sumar las hamacas o sillas desplegables, la sombrilla, el balón hinchable de Nivea, el flotador con cabeza de pato, las toallas, el cubo, pala y rastrillo, el transistor y alguna cosa más.

autobus-2-santa-pola-Elche-años-70La familia al completo, incluida la abuela y cargados como burros, nos dirigíamos a la estación de autobuses del Paseo Franco Rodríguez para coger el autocar que nos llevaría a la playa, concretamente a la de Santa Pola, si venían familiares de fuera, hacíamos una excepción y los llevábamos a las playas de Alicante.

La llegada a la costa era apoteósica, algo así como el desembarco de Normandía.  El padre ponía la sombrilla, mientras la madre y la abuela desplegaban mesa y sillas para empezar a comer. Después del almuerzo, los más pequeños nos queríamos bañar, era cuando se oía esa frase que se ha hecho muy popular… la madre y la abuela al unísono: ¡tienes que esperar dos horas para hacer la digestión! Nos armábamos de paciencia y comenzábamos a jugar con la arena: dos horas al sol, sin protección, tan solo un gorrito de marinero o una visera del Elche C.F. eran lo que nos protegían de los rayos ultravioletas. Terminábamos como cangrejos y acabando con las cajitas azules de Nivea embadurnando todo nuestro cuerpo. 

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nivea-santa-pola-Elche-años-70-topical-30Mientras tanto, en la radio del padre sonaban los éxitos del verano de Fórmula V o Los Diablos. También y como no podía ser de otra forma, estaban las sesiones fotográficas familiares con las cámaras Instamatic  o la maravillosa Werlisa Color

Por fin llegaba la hora del baño, con nuestro balón hinchable, con el flotador de cabeza de pato y nuestras gafas de buzo con tubo incluido nos íbamos al agua, eso sí, hasta la rodilla; no nos dejaban meternos más adentro. Y uno se preguntaba, “para que quiero el flotador y el resto del equipo de agua”.
 

Después, cuando la tarde empezaba a caer, otra vez el mismo ritual, pero a la inversa, recoge todo y una vez más cargados a coger el autobús de vuelta a Elche. Pero antes, venían los turnos de limpieza de pies con el cubo de playa. Y esa toalla, con restos de arena, que tu madre, afanosamente, se empeñaba en dejarnos los pies limpios para subir al coche.

Eran días de playa, días de calor, de mucho ajetreo y sobre todo días que nunca se olvidarán.

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Fotografías: Elche.me y archivo Topical 3.0
Datos aportados para la elaboración de este reportaje por: Manoli Lara, Diego Tarí Más, Merchuca GP

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